




Un año más nos hemos congelado en Barakaldo, pero tenemos el gusto de decir que nuestro stand fue el mejor, el más variado, más colorido, con una muestra estupenda de fotos y postales de Chile.
José y Carlos se esmeraron en colgar información de nuestro país, así la gente al pasar podía leer y ver como es Chile.
Las artesanías muy llamativas, junto con el vino que hace como un imán atraían la curiosidad del público.
En contra estuvo el temporal y la crisis, y tuvimos que cerrar a toda velocidad.
Nos refugiamos como siempre en la Iglesia de San José, con su estupendo Belén, nos dió abrigo y cobijo.
La cazuela, las empanadas de marisco, las ensaladas, las cocadas, etc. Sin duda, nuestro punto fuerte es la comida, la mesa nos reune y nos hermana.
Gracias a todos por haber salido de casa pese al mal tiempo, a las cocineras, a las vendedoras, a los porteadores, a todos y a todas...