Cuando crees que tus raíces están creciendo, que tu estilo está pactado, que la familia sigue un ritmo, que los amigos son los que son...
Se acerca un gran cambio, un huracán, un terremoto, una inundación...
Los efectos de un gran amor son impredecibles. No sabemos la reacción adecuada, pero sabemos que hay que seguir adelante.
Sylvia vino pequeña de Chile, Arangoiti le abrazó como a una gran familia. Pablo Neruda nació bajo su cobijo. Millantú como el ave Felix renació con su ánimo y buena disposición. La iglesia, las monjas, el comedor, Uniendo Culturas, son sólo algunas de las semillas que brotaron gracias a su cuidadoso riego.
Cartajena aún no la conoce, no sabe que su población se verá aumentada con un alma ejemplar. No tardaremos mucho tiempo en ver allí otras semillas germinando!!!!
Se le han hecho algunos regalos que como todo lo material no demuestran el verdadero sentir. Se ha pensado en la nueva casa, en los invitados, en las explicaciones que tendrá que dar sobre el País Vasco, los colores de la Ikurriña, el Lauburu, la txapela...
Las palabras tampoco son suficientes...
Nos queda el consuelo de que gracias a la aldea global no te diremos agur, si no geroarte...